Archivo para 22 julio 2012

Compasión por la pasión, don Borges

En nuestro último programa (nro 12) Ailén y Carlos Anívole interpretaron el relato Jacinta. Compasión por la pasión, don Borges de Rodolfo Braceli (autor que ya tratamos anteriormente en nuestra sección literaria). Carlos en la voz de Jorge Luis Borges y Ailén en la voz de Jacinta Florio Chiclana, desarrollaron una suerte de radioteatro ¡que esperamos les haya resultado entretenido!

Aquí les presentamos para que descarguen y relean la selección de fragmentos que hicimos del texto de Braceli (también pueden  escuchar nuevamente la sección del programa en que se interpretó, pues ya pueden descargarlo a través de este medio).

Les recomendamos por sobre todo que lean el cuento completo , el cual pueden encontrarlo en el libro “Perfume de Gol” del autor.

Rodolfo Braceli: Jacinta

Por último los invitamos a participar:

¿Estás a favor de J. L. Borges o de J. F. Chiclana? ¿Por qué?

¿Ignorancia es felicidad? ¿O la sabiduría lo es? ¿Por qué?

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Twitter: Agenda Cultural

Como siempre al finalizar el programa intentamos dar alguna información sobre la agenda cultural actual en la ciudad de Buenos Aires, decidimos inaugurar una pequeña sección en nuestro Twitter https://twitter.com/Esnuestramirada  para mantenerlos al día: #AgendaCultural

J. M. Coetzee: Infancia

En nuestro último programa (14 de Julio de 2012) leímos algunos fragmentos de su obra “Infancia”. Copiamos aquí los mismos para que los relean, no tiene desperdicio:

Viven en una urbanización a las afueras de Worcester, entre las vías del ferrocarril y la carretera nacional. Las calles de la urbanización tienen nombres de árboles, aunque todavía no hay árboles. Su dirección es: Poplar Avenue, avenida de los álamos, número doce. Todas las casas de la urbanización son nuevas e idénticas. Están alineadas en extensas parcelas de arcilla rojiza donde nada crece y separadas con alambre de espino. En cada patio trasero hay una pequeña construcción con un cuarto y un lavabo. Aunque no tienen criados, los llaman «el cuarto de los criados» y «el lavabo de los criados». Utilizan la habitación de los criados para almacenar trastos: periódicos, botellas vacías, una silla rota, una estera vieja.

Las tiendas más cercanas están a un kilómetro y medio de camino por una desolada carretera bordeada de eucaliptos. Atrapada en esta casa de la urbanización como en una caja de cerillas, su madre no tiene nada que hacer en todo el día excepto barrer y poner orden. Cada vez que sopla viento, un fino polvo de arcilla de color ocre se cuela en remolinos por debajo de las puertas y por las grietas de los marcos de las ventanas, bajo los aleros, por las junturas del techo. Después de un largo día de tormenta, la capa de polvo que se amontona contra la fachada tiene varios centímetros. Compran una aspiradora. Todas las mañanas su madre la pasa de habitación en habitación, recogiendo el polvo y llevándolo al interior de la tripa ruidosa en la que un sonriente duendecillo rojo brinca como si saltara vallas. ¿Por qué un duendecillo? Él juega con la aspiradora: trocea papel y se queda mirando los pedacitos rotos que salen volando hacia el tubo, como hojas en el viento; sostiene el tubo sobre una fila de hormigas, aspirándolas hacia la muerte. En Worcester hay hormigas, moscas, plagas de pulgas. Worcester solo está a ciento cuarenta y cinco kilómetros de Ciudad del Cabo; sin embargo, casi todo es peor aquí. Él tiene un cerco de picaduras de pulga en el borde de los calcetines, y costras allí donde se las ha rascado. Algunas noches no consigue dormir por culpa del picor. No entiende por qué tuvieron que marcharse de Ciudad del Cabo. Su madre también está inquieta. Ojala tuviera un caballo, dice, así al menos podría montar por el veld. ¡Un caballo!, salta su padre: ¿Acaso quieres parecer lady Godiva? No se compra un caballo. En su lugar, sin previo aviso, se compra una bicicleta de mujer, de segunda mano, pintada de negro. Es tan grande y pesada que cuando él practica en el patio no alcanza los pedales. Su madre no sabe montar en bicicleta; quizá tampoco sepa montar a caballo. Se compró la bicicleta pensando que no le costaría mucho aprender. Ahora no puede encontrar quien le enseñe. Su padre no hace ningún esfuerzo por ocultar su regocijo. Las mujeres no montan en bicicleta, dice. La madre le desafía: No voy a quedarme prisionera en esta casa. Seré libre.

…empieza a dudar. Las mujeres no montan en bicicleta: ¿y si su padre tiene razón? Si su madre no encuentra a nadie que quiera enseñarle, si ninguna otra ama de casa en Reunion Park tiene una bicicleta, entonces quizá sea cierto que las mujeres no deben montaren bicicleta.

El mayor secreto de su vida en el colegio, el secreto que no le cuenta a nadie en casa, esque se ha convertido al catolicismo, que a efectos prácticos «es» católico. Le es difícil plantear el tema en casa porque su familia «no es» nada. Naturalmente son sudafricanos, pero incluso ser sudafricano es un poco vergonzoso y por tanto no se habla de ello, puesto que no todo el que vive en Sudáfrica es sudafricano, o al menos no un sudafricano decente.En lo que concierne a la religión, desde luego no son nada. Ni siquiera en la familia de su padre, que es mucho más moderada y normal que la de su madre, va nadie a la iglesia. En cuanto a él, sólo ha estado en la iglesia dos veces en su vida: una para bautizarse y otra para celebrar la victoria en la segunda guerra mundial. La decisión de «ser» católico la ha tomado sin pensárselo dos veces. La primera mañana en su nueva escuela, mientras el resto de la clase se dirige al salón de actos del colegio, se les pide a él y a otros tres chicos que esperen. «¿Cuál es tu religión?», pregunta la profesora a cada uno de ellos. Él mira a izquierda y derecha. ¿Cuál será la respuesta correcta? ¿Entre qué religiones se puede optar? ¿Es como lo de los rusos y los norteamericanos? Le llega el turno.«¿Cuál es tu religión?», le pregunta la profesora. Está sudando, no sabe qué contestar. «¿Eres protestante, católico o judío?», insiste impacientándose. «Católico», dice él. Cuando el interrogatorio ha terminado, les pide a él y a otro chico que afirma ser judío que se queden allí; los dos que dicen ser protestantes van a reunirse con los demás. Esperan a ver qué hacen con ellos. Pero no ocurre nada. Los pasillos están vacíos, el edificio en silencio, no quedan profesores. Caminan hasta llegar al patio donde se unen a la chusma, los otros chicos que no han ido a la asamblea religiosa.

Es la temporada de las canicas; en medio del silencio extraordinario que reina en el patio, solo roto por las llamadas de las palomas en el cielo y el eco apagado de los cánticos a lo lejos, juegan a las canicas. El tiempo pasa. La campana anuncia el fin de la asamblea. El resto de los chicos regresa del salón, marchando en filas, una por cada clase. Algunos parecen estar de mal humor. «¡Jood!», silba entre dientes un chico afrikaner cuando pasa por su lado: ¡Judío! Cuando vuelven a clase, nadie sonríe. El episodio le inquieta. Espera que al día siguiente les hagan esperar a él y a los otros chicos y les propongan elegir de nuevo. Entonces él, que obviamente se ha equivocado, podrá corregirse y ser protestante. Pero no habrá una segunda oportunidad. Dos veces a la semana se repite la operación de separar la cizaña del buen grano. Se deja a los judíos y a los católicos con sus asuntos mientras los protestantes se reúnen para entonar himnos y escuchar sermones. Para vengarse de ello, y para vengarse de lo que los judíos le hicieron a Jesús, los chicos afrikaners, grandotes, brutales, apresan algunas veces aun judío o a un católico y le dan puñetazos en los bíceps, puñetazos rápidos y ensañados, o le pegan un rodillazo en la entrepierna, o le doblan los brazos detrás de la espalda hasta que suplica clemencia.

Ser católico es una parte de su vida que se reserva para el colegio. Preferir los rusos a los norteamericanos es un secreto tan oscuro que no puede revelárselo a nadie. Que te gusten los rusos es un asunto serio. Pueden condenarte al ostracismo.

¿De dónde procede este enamoramiento, que incluso a él mismo le resulta extraño? Su madre se llama Vera: Vera, con su helada y mayúscula, una flecha cayendo. Vera, le contó su madre una vez, es un nombre ruso. La primera vez que le plantearon que los rusos y los norteamericanos eran antagonistas entre los cuales tenía que escoger («¿A quién prefieres: a Jan Christiaan Smuts o a Daniel–Francois Malan? ¿A quién prefieres: a Supermán o al Capitán América? ¿A quién prefieres: a los rusos o a los norteamericanos?»), escogió a los rusos como había escogido a los romanos: porque le gustaba la letra «r», especialmente la R mayúscula, la más sonora de todas las letras.

Ve a los afrikaners como una gente siempre llena de rabia porque tienen el corazón herido. Ve a los ingleses como una gente que no cae en la rabia porque vive detrás de muros y protege bien su corazón.

Después llegó Eddie. Eddie era un niño de color de siete años oriundo de Ida’s Valley, cerca de Stellenbosch. Vino a trabajar para ellos: lo acordaron la madre de Eddie y la tía Winnie, que vivía en Stellenbosch. A cambio de lavar los platos, barrer y quitar el polvo, Eddie viviría con ellos en Rosebank. Le darían de comer y enviarían a su madre un giro postal por dos libras y diez chelines a primeros de mes. Cuando llevaba dos meses viviendo y trabajando en Rosebank, Eddie se escapó.

–¿Qué crees que estará haciendo Eddie ahora? –le pregunta a su madre.
–Probablemente esté en un reformatorio.
–¿Por qué?
–La gente así siempre acaba en un reformatorio y después en la cárcel.
No comprende esa acritud contra Eddie. No la entiende cuando se deja llevar por ese humor agrio en el que las cosas, casi por azar, van cayendo bajo su lengua afilada y despectiva: la gente de color, sus propios hermanos y hermanas, los libros, la educación, el gobierno. A él no le importa mucho lo que su madre piense de Eddie siempre que no cambie de idea de un día para otro. Cuando ella estalla de ese modo, él siente que el suelo se abre bajo sus pies y que se cae.

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Compartimos aquí una página web dedicada al autor con muy buen contenido: http://www.javiermarias.es/COETZEE/coetzeenobel.html

J. M. Coetzee: Biografía (I)

 

Nació en Ciudad del Cabo en 1940, hijo de un abogado y una maestra. Estudió en una escuela inglesa (su lengua materna) en las afueras de Worcester. Se graduó en Matemáticas y Lengua Inglesa por la Universidad de su ciudad natal; posteriormente, se trasladó a Londres, donde trabajó como programador de ordenadores. Sus recuerdos de la niñez y la juventud están recogidos en sus libros Infancia (1997) y Juventud (2002).

En 1965 abandonó la capital británica y puso rumbo a Estados Unidos, donde se doctoró en Lingüística y Literatura en la Universidad de Texas, en Austin. Allí se habían reunido grandes profesores en todos los campos del saber: de la literatura francesa, Roger Shattuk, Ricardo Gullón de la española, con visitas frecuentes de Borges, de Octavio Paz, o poetas como Alberto de la Cerda, Charles Olson o Robert Criley. En su centro para la investigación de las Humanidades, encontró Coetzee muchos datos para sus novelas, entre otros, los diarios y papeles de los exploradores americanos de África.

Después de tres años de experiencia docente en la Universidad estatal de Nueva York en Buffalo, regresó a Sudáfrica en 1971, donde fue profesor de literatura en la Universidad de Ciudad del Cabo hasta su jubilación.

Actualmente (desde 2002) vive en Australia y da clases en la Universidad de Adelaida, aunque pasa un semestre al año, desde hace siete, en la Universidad de Chicago, donde ha recibido la noticia de la concesión del Nobel.

De su vida privada sólo se sabe que está divorciado, tiene una hija, y es vegetariano y abstemio.

Ha trabajado como traductor y crítico literario y es colaborador de The New York Review of Books.

Aunque hasta 1974 no publicó su primera novela, Dusklands, su carrera está llena de galardones literarios: en 1977, con En medio de ninguna parte, ganó el premio de las letras sudáfricanas CAN, que también obtuvo por Esperando a los bárbaros (1980). Ha sido premiado dos veces con el Booker Prize; la primera por Vida y época de Michael K. (1983), con la que también ganó el Prix Étranger Femina, y la segunda por Desgracia (1999). También posee el Geoffrey Faber Memorial Prize, el James Tait Memorial Prize, el Jerusalem Prize y The Irish Times International Fiction Prize. En abril de 2001 se le concedió el I Premio Reino de Redonda y en octubre de 2003 se alza con el Premio Nobel de Literatura. Otras novelas suyas son: Foe (1986), El maestro de Petersburgo (1994) y La edad de hierro (1990).

Como crítico literario ha repasado en varios volúmenes (White Writing: On the Culture of LettersDoubling the Point. Essays and InterviewsGiving Offense: Essays on Censorship) a multitud de autores, desde Osip Mandelstam y Zbigniew Herbert a Flaubert, Defoe, Dostoievski, Thomas Bernhard, Amos Oz o Naguib Mahfouz.

En Las vidas de los animales (1999), recoge las Conferencias de la Cátedra Tanner del curso 1997-1998, que pronunció en Princeton. Aquí aparece por primera vez el personaje de Elizabeth Costello, protagonista de su última novela.

Pedro Calderón de la Barca

Fragmento final de La vida es sueño

Segismundo: 

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pablo Neruda: Poemas (II)

Copiamos aquí algunos de los poemas que leímos en el programa, más un audio de Neruda leyendo, con su propia voz, el poema número 20.

Poema 2

En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

Poema 4

Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinado.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.

 

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda: Biografía (I)

Ricardo Eliezer Neftali Reyes Basoalto, es quien hasta el 28 de diciembre de1946 y mediante un trámite legal cambió su nombre a Pablo Neruda; nació en Parral, Chile el 12 de Julio de 1904. Escritor y uno de los poetas más importantes en la lengua española del siglo XX.

Pablo Neruda fue hijo de José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario, y Rosa Basoalto Opazo, maestra de escuela y quien falleció un mes después de su nacimiento.

En el año de 1919 comienza a contribuir con la revista literaria “Selva Austral” bajo el seudónimo de Pablo Neruda, nombre que adoptó en homenaje al poeta checo Jan Neruda (1834-1891).

En 1924, aparece en Editorial Nascimento con sus “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, en el que todavía se nota una influencia del modernismo. Luego en su tres breves libros publicados en 1926: “El habitante y su esperanza”, ” Anillos” (en colaboración con Tomás Lagos) y “Tentativa del hombre infinito”, manifiesta una renovación formal de intención vanguardista.

En 1927 comienza su carrera diplomática al ser nombrado cónsul en Rangún, Birmania y luego en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. En uno de sus múltiples viajes conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti.

En 1936 estallala Guerracivil española y es asesinado García Lorca, lo cual lleva a Neruda a comprometerse con el movimiento republicano en España. Luego ya desplazado de su cargo diplomático en Francia, comienza a escribir “España en el corazón” en 1937. En ese año regresa a su patria, y su poesía durante el período siguiente se caracterizará por una orientación hacia cuestiones políticas y sociales.

En 1939 es designado cónsul especial para la inmigración española en París, y luego Cónsul General en México, donde reescribe su “Canto General de Chile” transformándolo en un poema épico sobre todo el continente sudamericano. Dicha obra fue publicada en México en 1950, y también clandestinamente en Chile. Esta compuesta de unos 250 poemas en quince ciclos literarios, significando para Neruda la parte central de su producción artística.

Regresa a Chile en 1943, y recibe el Premio Nacional de Literatura en 1945, año también en el cual es electo Senador dela República, y se une al Partido Comunista de Chile. Luego en las elecciones presidenciales chilenas de 1946 triunfa la coalición (Alianza Democrática) integrada por radicales, comunistas y demócratas, llevando al poder a Gabriel González Videla, quien desencadena una represión contra los trabajadores mineros en huelga, situación ante la cual Neruda protesta en el Senado.

Posteriormente y ante la persecución que desata González Videla en contra de sus antiguos aliados comunistas, que culmina con la prohibición del partido (3 de septiembre de 1948), forzaron a Neruda a la clandestinidad en su propio país y luego al exilio huyendo hacia Argentina y Europa, regresando a Chile en 1952.

En 1953 recibe el Premio Stalin dela Paz.

En 1969 el Partido Comunista lo elige como candidato a Presidente dela República, cargo al cual renuncia en favor de Salvador Allende como candidato unificado dela Unidad Popular, quien triunfa en las elecciones de 1970.

Para octubre de 1971 recibe el Premio Nobel de Literatura y en 1972 regresa a su país natal luego de ser designado embajador de Francia por el Gobierno dela Unidad Popular.

El 11 de septiembre de 1973, el gobierno de Allende es violentamente derrocado por un golpe de estado militar encabezado por el General Augusto Pinochet, ante tal evento, la casa de Neruda en Santiago es saqueada y sus libros son incendiados.

Unos días más tarde, el 23 de septiembre de1973, muere enla Clínica SantaMaría de Santiago. Su funeral estuvo rodeado de soldados armados con ametralladoras. Sus restos descansan junto a su esposa, Matilde, en la casa (hoy museo) que poseía en Isla Negra.