Archivo para 18 agosto 2012

RADIOTEATRO

 

 

Quienes escucharon el programa de hoy, sábado 18 de Agosto, esperamos se hayan divertido con nuestra interpretación de algunas de las obras de Luis Fernando Veríssimo, al estilo “radioteatro”.

A continuación les dejamos para releer los textos RESIDUOS, SEXA y BROMA. Verán que los mismos tienen escritos “A”, “C”, “F” y “S” por las iniciales de nuestros nombres (Ailén, Carlos, Fabián y Sergio), indicadoras de nuestro momento en el diálogo. También se darán cuenta al escuchar el programa que castellanizamos un poco las obras, que se encontraban traducidas del portugués al español.

RESIDUOS

SEXA

BROMA

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Luis Fernando Veríssimo

Luis Fernando Veríssimo, hijo del escritor Érico Veríssimo, nació en 1936, en Rio Grande do Sul. Escritor y periodista, es considerado uno de los creadores más originales del circuito literario brasileño, gracias a su humor e ironía. Colabora regularmente con los diarios O Estado de São Paulo, Folha de São Paulo, Jornal do Brasil y O Globo, así como en revistas y televisión.
Una de sus obras más reconocida por el público fue O Analista de Bagé, colección de crónicas de corte citadino. Así como también las obras Comédias da Vida Privada, llevadas después a la televisión; Comédias da Vida Pública y Gula – O Clube dos Anjos, título que formó parte de la colección latinoamericana Plenos Pecados.

Una de las cosas a las que apunta Veríssimo es a retratar el turbulento día a día de la clase media urbana cada vez más neurotizada, producto de la modernización . Algunos de los temas recurrentes en sus textos son: el conflicto de costumbres entre los sexos, generaciones y clases, adopción de patrones culturales extranjeros, renovada participación política, inflación, desempleo, soledad, polución, violencia y crimen.

Obras de Luis Fernando Verissimo
Crónicas y Cuentos

O Popular. Rio, José Olympio, 1973.
A Grande Mulher Nua. Rio, José Olympio, 1975.
Amor Brasileiro. Rio, José Olympio, 1977.
O Rei do Rock. Porto Alegre, Globo, 1978.
Ed Mort e Outras Histórias. Porto Alegre, L & PM, 1979.
Sexo Na Cabeça. Porto Alegre, L & PM, 1980.
O Analista de Bagé. Porto Alegre, L & PM, 1982.
Outras do Analista de Bagé. Porto Alegre, L & PM, 1982.
A Mesa Voadora. Rio, Globo, 1982.
A Velhinha de Taubaté. Porto Alegre, L & PM, 1983.
A Mulher da Silva. Porto Alegre, L & PM, 1984.
Comédias da Vida Privada. Porto Alegre, L & PM, 1996.
Comédias da Vida Pública. Porto Alegre, L & PM, 1996.
A Eterna Privação do Zagueiro Absoluto. Rio de Janeiro, Objetiva, 1999.
A Mesa Voadora. Rio de Janeiro, Objetiva, 2001.
As Mentiras Que Os Homens Contam. Rio de Janeiro, Objetiva, 2000.
Banquete Com Os Deuses. Rio de Janeiro, Objetiva, 2003.

Novelas

Borges e os Orangotangos Eternos. São Paulo, Companhia das Letras, 2000.
Gula – O Clube dos Anjos . Rio de Janeiro, Objetiva, 1998.
O Jardim do Diabo. Porto Alegre, L & PM, 1999.
Aquele Estranho Dia Que Nunca Chega. Rio de Janeiro, Objetiva, 1999.

Poesía

Poesia numa hora dessas?! Rio de Janeiro, Objetiva, 2002.

Infanto-Juvenil

O Arteiro e o Tempo (ilustraciones de Glauco Rodrigues). São Paulo, Berlendis, 1994.
O Santinho (ilustraciones de Edgar Vasques y Glenda Rubinstein). Porto Alegre, L & PM, 1996.
Pof (ilustraciones del autor). Porto Alegre, Projeto, 2000.
Comédia Para Se Ler na Escola. Rio de Janeiro, Objetiva, 2001.

Mario Benedetti

CONCIENCIA

La conciencia es ubicua
la siento a veces en el pecho
pero también está en las manos
en la garganta en las pupilas
en las rodillas en los pulmones
pero la conciencia más conciencia
es la que se instala en el cerebro
y allí ordena prohíbe festeja
y hasta recorre interminablemente
los archipiélagos del alma

la conciencia es incómoda
usa el reproche y las bofetadas
las recompensas y las paradojas
los gestos luminosos y libertarios
pero la conciencia más conciencia
es la que nos aprieta el corazón

ALLÁ MONTEVIDEO

Allá Montevideo
solo o sin mí / que viene a ser lo mismo
recuerdo un viejo mástil sin bandera
cielos y uno que otro rascacielos
una última calle de adoquines
que duelen en mis pies pero me llevan
al falso mar / al lindo puertecito
que se olvidó otra vez del horizonte

reconozco los rostros de las casas
los niños en los cándidos zaguanes
el aire de provincia sin provincia
el viento que despeina los recelos
la gente sin apuros / rezagados
que esconden su miseria en la mochila
y los otros / los dueños de mercedes
que ostentan su poder y no poder

allá Montevideo / todavía
sin caos / la pobreza pone orden /
con tangos contagiosos y urbanistas
una ciudad para quererla siempre

LIMOSNA

Por favor señora fíjese en esta mano
no habla y sin embargo está pidiendo
no monedas de azar sino delirios
vale decir limosnas con gracia y con paisaje
gotitas transparentes como lágrimas
verdades reveladas a la sed de curiosos
pajaritos que bajan de un pino octogenario
tugurios para besos sin pudor y a escondidas
omisiones de infancia o de vejeces
señora por favor déme su orgullo
lo guardaré en mis ínfulas de pobre

PLURAL

Muchedumbre no es pueblo / es multitud
yo-tú-él-ella somos singulares
o sea pedacitos de plural

desde lejos a veces nos confunden
pero en la cercanía / cara a cara
yo-tú-él-ella somos cada uno
el animal que nos cayera en suerte

el plural nos acoge como a hijos
pero la muchedumbre nos aplasta
yo-tú-él-ella somos singulares
algo de todos en plural angosto

en los vaivenes nos reconocemos
como espejo del otro / el empañado

DESDE ARRIBA

La inagotable sangre que se vierte en los mitos
los crímenes que amueblan las mejores sagas
los parricidios los incestos los tormentos
las erinneas las moiras
ilustran las rabietas celestiales

¿qué se podía esperar de los humanos
con ese mal ejemplo de los dioses?

Eduardo Galeano: El libro de los abrazos

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
– El mundo es eso – reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

El origen del mundo

Hacia pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeńo, le recitaba el catecismo.

Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.

– Pero papá – le dijo Josep, llorando -. Si Dios no existe, quién hizo el mundo?

– Tonto — dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto -. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albańiles.

La uva y el vino

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
– La uva –le susurró– está hecha de vino.
Marcela Perez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.

La función del arte /2

El pastor Miguel Brun me contó que hace algunos años estuvo con los indios del Chaco paraguayo. Él formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua de los indios. Cuando la lectura

La función del arte /2

El pastor Miguel Brun me contó que hace algunos años estuvo con los indios del Chaco paraguayo. Él formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua de los indios. Cuando la lectura terminó, los misioneros se quedaron esperando.

El cacique se tomó su tiempo. Después, opinó:

– Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.

Y sentenció:

La burocracia /1

En tiempos de la dictadura militar, a mediados de 1973, un preso político uruguayo, Juan José Noueched,sufrió una sanción de cinco días: cinco días sin visita nirecreo, cinco días sin nada, por violación del reglamento. Desde el punto de vista del capitán que le aplicó la sanción, el reglamento no dejaba lugar a dudas. El reglamento establecía claramente que los presos debían caminar en fila y con ambas manos en la espalda. Noueched había sido castigado por poner una sola mano en la espalda.

Noueched era manco.

Había caído preso en dos etapas. Primero había caídosu brazo. Después él. El brazo cayó en Montevideo. Noueched venía escapando a todo correr cuando el policía que lo perseguía alcanzó a pegarle un manotón, legritó: ¡Dese preso! y se quedó con el brazo en la mano. El resto de Noueched cayó un año y medio después, en Paysandú.

En la cárcel, Noueched quiso recuperar su brazo perdido:

-Haga una solicitud- le dijeron.

Él explicó que no tenía lápiz:

-Haga una solicitud de lápiz-le dijeron.

Entonces tuvo lápiz, pero no tenía papel:

-Haga una solicitud de papel- le dijeron.

Cuando por fin tuvo lápiz y papel, formuló su solicitud de brazo.

Al tiempo le contestaron. Que no. No se podía: el brazo estaba en otro expediente. A él lo había procesado la justicia militar. Al brazo, la justicia civil.

Felisberto Hernández

Explicación falsa de mis cuentos (1955)

Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos.
No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podrá tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento: sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a que lo sea. Al mismo tiempo ella crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias, con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la conciencia intervendrá, pero en última instancia impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser desinteresada.

Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda.

Felisberto Hernández

ELSA

I

Yo no quiero decir cómo es ella. Si digo que es rubia se imaginarán una mujer rubia, pero no será ella. Ocurrirá como con el nombre: si digo que se llama Elsa se imaginarán cómo es el nombre Elsa; pero el nombre Elsa de ella es otro nombre Elsa. Ni siquiera podrían imaginarse cómo es una peinilla que ella se olvidó en mi casa; aunque yo dijera que tiene 26 dientes, el color, más aun, aunque hubieran visto otra igual, no podrían imaginarse cómo es precisamente, la peinilla que ella se olvidó en mi casa.

II

Yo quiero decir lo que me pasa a mí. ¿Y saben para qué?, pues, para ver si diciendo lo que me pasa, deja de pasarme. Pero entiéndase bien; me pasa una cosa mala, horrible: ya lo verán. Sé que por más bien que yo llegara a decirla, ocurrirá como con la peinilla y lo demás; no se imaginarán exactamente cómo es lo malo que me pasa; pero el interés que yo tengo es ver si deja de pasarme tanto lo malo que se imaginarán, lo malo que en realidad me pasa.

III

Elsa no es precisamente una de las tantas muchachas que no me aman: ella no me amará dentro de poco tiempo, porque ahora ella me ama. Nos hemos visto muy pocas voces; ella está muy lejos; nuestro amor se mantiene por correspondencia; pero yo tengo la convicción, yo afirmo categóricamente, yo creo absolutamente -ya explicaré ampliamente por qué tengo esta fiebre de afirmar- yo vuelvo a afirmar que dada la manera de ser de ella, dejará muy pronto de amarme, porque ella no podrá resistir el amor por correspondencia. Yo sí, pero ella no.

IV

De lo que ya no existe, se habla con indiferencia o con frialdad; pero yo hablo con dolor, porque hablo antes de que deje de existir y sabiendo que dejará de existir: recuérdese cómo lo afirmé.

Cuando espero algo, siento como si alguien -llámese Dios, destino o como quiera- tratara de demostrarme que la cosa que espero no llega o no ocurre como yo esperaba. Entonces, cuando yo tengo interés en que una cosa no ocurra, empiezo a pensar que ocurrirá, para burlarme de ese alguien si la cosa llega u ocurre, para hacerle ver que yo la preveía; y él por no dar su brazo a torcer no me da ese gusto y la cosa ocurre; pero he aquí que al final triunfo yo, porque precisamente lo que más deseaba era que no ocurriera. También debo decir que ese alguien suele sorprenderme dejándose burlar, y que yo triunfe aparentemente y quede derrotado íntimamente: pero esto ocurre las menos de las veces.

Para ser franco, diré que yo no creo en ese alguien, que a ese alguien lo creamos, y para crearlo lo suponemos al revés y al derecho. Pero cuando nos encontramos frente a un gran dolor, volvemos a pensar al revés y al derecho por si llega a ser cierto que existe. Ahora yo pienso que a lo mejor existe, y que a lo mejor no da su brazo a torcer, y por llevarme la contra hace que no ocurra lo de que ella deje de amarme, puesto que yo afirmo que ocurrirá. Así mismo tengo temor de que ese alguien se deje vencer y la cosa ocurra como en las menos veces: pero yo tengo más esperanza del otro modo: al revés que al derecho. Tendría esperanza aun cuando viera que estoy a punto de que ella no me ame; pues con más razón tengo esperanza ahora que ella me ama normalmente.

Bueno, en total quiero dejar constancia de que tengo la convicción, de que afirmo categóricamente, y que creo absolutamente, que Elsa se diferencia de las demás muchachas, en que ninguna de las otras me ama, y que ella dejará muy pronto de amarme.

MODESO: MANIFIESTO FUNDACIONAL

MANIFIESTO FUNDACIONAL DEL MOVIMIENTO PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL (MODESO) 
Hacia la democracia Social
7 de Agosto de 1992

Hay tiempos históricos que son determinantes para el desarrollo de la Nación. Este es uno de ellos. La sociedad argentina debe optar entre el orden conservador que se le propone desde el gobierno o la democracia social. Hay millones de argentinos que quieren la estabilidad, el crecimiento económico y la integración al comercio mundial, pero saben que –para alcanzar estos objetivos- es imprescindible tener un Estado fuerte, garantizar la seguridad jurídica de los ciudadanos, integrar el territorio, desarrollar la infraestructura, realizar un formidable esfuerzo educativo, industrializar el país, evitar la formación de monopolios privados, distribuir equitativamente el ingreso y asegurar el bienestar.

En la actualidad estamos transitando una etapa donde el sector dominante ha generado una nueva ideología que se asienta en la afirmación antojadiza de que, precisamente, “las ideologías han muerto”. Consecuentemente en la sociedad que ellos pretenden imponer no tienen cabida la historia, los principios, los valores, las utopías. Emergen entonces excluyentemente el realismo, el pragmatismo, la eficiencia, el mercado, en definitiva el individuo aislado. El pensamiento neoconservador ha ganado terreno también en nuestro medio como lo hizo en otros lugares del mundo. Impulsa que la política esté tan escindida como sea posible de las justificaciones morales, por ello no tiene límites en su insolidaridad, en su cinismo, y en su inmoralidad.

Frente a esta filosofía de la resignación alentada para servir a los poderosos; de la desintegración de la sociedad para servir a las corporaciones; de la apatía para garantizar el gobierno de las elites, nosotros levantamos la opción que representa a millones de argentinos que se niegan a tener que elegir entre la eficiencia y la justicia. Son los que rechazan el dogma que tratan de imponerles, los que no creen que las leyes de la economía exijan abandonar a los ancianos, desatender a los enfermos, olvidarse de los estudiantes, e ignorar a los desocupados.

Son los que saben que los países más prósperos lo son porque han invertido en su gente.

Son los que saben que las economías más competitivas, las más productivas, las más innovadoras, las más exportadoras, las más exitosas son aquellas que han invertido en educación, en salud, en vivienda, en infraestructura, en definitiva en cuidad y promocionar a sus recursos humanos.

Son los que tienen en claro que hubo quienes primero desestabilizaron la economía para después asegurarse la estabilidad en su propio beneficio; son los que tienen en claro que hubo quienes antes no dejaron privatizar bien para después convertir a la privatización en el negocio de unos pocos: son los que tienen en claro que hubo quienes buscaron paralizar el país para luego rematarlo.

Para representar a esos millones de argentinos necesitamos un radicalismo con la claridad y la determinación que le permita luchar por un modelo que concilie la eficiencia con la justicia.

Por eso nace el MOVIMIENTO PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL.

Sabemos que fortalecido el partido su obligación consiste en encontrarse con otros sectores. A la fuerte alianza del neo conservadorismo hay que oponerle una fuerza capaz de disputarle al gobierno, para ejercer el poder y transformar la realidad.

Toda encrucijada para el país, también ha sido un desafío para el radicalismo. Nosotros queremos recorrer el camino que nos hicieran transitar con su capacidad anticipatoria y con su compromiso con lo nacional y popular Yrigoyen, Lebenshon, Larralde, Illia y Balbín.

Para recorrerlo debemos ser solidarios no solo entre los que pensamos parecido, sino también entre los que estamos dispuestos a actuar parecido. Debemos ser solidarios con nuestro pueblo, que nos dio origen y nos nutre, y al que debemos representar sin especulaciones.

Debemos ser solidarios con su historia de lucha y ejemplos.

La tarea es inmensa pero hay que afrontarla. Como tantas veces. Como cuando teníamos la esperanza de alcanzar la libertad y el Estado de Derecho. Ahora detrás de una nueva esperanza: la de una DEMOCRACIA SOCIAL.

Estamos convocados y nos ponemos en marcha.

Buenos Aires, 7 de Agosto de 1992