Archivo para 15 febrero 2013

Alejandro Chaskielberg

Con ustedes, Alejandro Chaskielberg, fotógrafo argentino a quien entrevistamos en nuestro último programa.

Alejandro Chaskielberg

Alejandro Chaskielberg

 

Compartimos con ustedes algunas fotografías…

y su página web, para que vean los portfolios del artista: http://www.chaskielberg.com/

 

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Inconsciente biológico

Compartimos con ustedes este video y el blog de José Luis Gómez, de quien hablamos en el programa pasado.

 

 

Blog: http://gomezjoseluis.blogspot.com.ar/

Una vacante imprevista

Compartimos con ustedes algunos fragmentos, que trataremos en el programa de hoy, de la nota “Ni una gota de magia” de Socorro Estrada, publicada en la Revista Ñ el pasado 26 de Enero.

Ni una gota de magia

J. K. Rowling plantea en su novela, “Una vacante imprevista”, una disputa mezquina y terrenal entre conservadores y liberales y retrata las miserias de un pequeño pueblo inglés.

J K Rowling

J K Rowling

Sin duda, la nueva novela de J. K. Rowling, Una vacante imprevista (en inglés The Casual Vacancy), no es para niños. Con escenas de sexo bastante explícitas, violencia doméstica y mucho consumo de drogas, se aleja bastante del universo de Hogwarts y sus personajes idealistas y luchadores. Pero, aunque toda la promoción indique que se trata de una novela para adultos, sobre el mundo adulto, a medida que se avanza en su lectura se perfila más como una obra centrada en los jóvenes y en su conflicto con la vida de los mayores. Fundamentalmente porque los personajes más interesantes, o los que retrata con más matices, son precisamente adolescentes. Y porque tiene, además, algo de historia aleccionadora, aunque no haya muchos finales felices posibles para la trama que plantea.

En las primeras tres semanas los fans de Rowling compraron más de un millón de ejemplares, y pronto se convirtió –en Inglaterra– en el libro más vendido en menos tiempo de los últimos 3 años.

Ya se cedieron los derechos de publicación de la novela en 43 idiomas y la BBC ya planea convertirla en una serie de televisión que, con la ayuda de la propia Rowling, estará lista en 2014.

Humor hay poco, misterio nada, y –en cambio– abundan los muchos golpes de realidad y costumbrismo en la descripción de la vida y la sociedad de un pequeño pueblo de Inglaterra, con su río, sus pequeñas laderas, su escuela pretenciosa y sus diferencias de clase.

En ese pueblo imaginado por Rowling, que se llama Pagford y queda en el sudoeste de Inglaterra, la muerte de un miembro del concejo parroquial desata una feroz pelea para ocupar el cargo que dejó vacante (de ahí el título) y es clave para resolver un antiguo litigio territorial. La lucha saca a la luz viejos secretos de pueblo chico –algunos de ellos más que imaginables–, muchas miserias humanas y la necesidad de los más jóvenes de cambiar un destino que ya parece preestablecido.

Crítica: El hecho de que creara una historia previsible, con algunos clichés, y donde lejos de plantear una lucha entre el bien y el mal como pasaba en la historia de Potter, estableciera una disputa mucho más mezquina y terrenal entre conservadores y liberales (o conservadores y laboristas, si lo ponemos en términos de la política británica).

Tras el éxito de la saga Harry Potter (las siete entregas han vendido más de 450 millones de copias en el mundo), Rowling se recluyó con la seria intención de escribir “otras cosas” y dicen que hasta especuló con que este libro saliera con un seudónimo para no sentir la presión de los seguidores y la crítica.

Nota completa: Ni una gota de magia

Massa: “El futuro también es peronista”

Otra nota que vale la pena compartir:

Massa: “El futuro también es peronista”


Disfruta de las vacaciones y aprovecha para mantener todo tipo de encuentros políticos. Asegura que la gente “está abstraída de la histeria electoral” y da a entender que su nombre será parte de lo que viene para este país”

Sólo dos o tres personas se animan a meterse al mar en el concurrido balneario CR. Los demás leen La Tecla, toman mate, juegan al fútbol-tenis, al tejo o charlan de política. Entre estos últimos, el intendente de Tigre, Sergio Massa, que entre bromas, manifiesta que todavía no tiene ganas de hablar con la prensa, y hace hincapié en el “todavía”. “No le conviene”, dice un allegado.

Massa es el dirigente del que todos hablan. Para criticarlo o para mimarlo, pero todos hablan de él. El ex jefe de Gabinete de la Nación tiene las cosas muy claras, y tras el “no le conviene” de su allegado, se sonríe de manera cómplice. “¿Qué te voy a decir?”, pregunta, con el objetivo de esquivar la nota y seguir charlando con el resto de los políticos que le revolotean.

“Algún tema que no tenga que ver con tus ganas de ser diputado en 2013 y presidente en 2015 vamos a encontrar, quedate tranquilo”, retruca La Tecla, y pone rec. La sonrisa de Massa y la simpática retirada de su amigo le dan el ok a esta conversación, que al final, algo de política tiene. Más tarde, el Jefe comunal se juntaría con el diputado Jorge Solmi, con el fiscal Carlos Stornelli, y con el ex legislador Osvaldo Mércuri. Ahí, hubo mucho más de política.

Imagino que en las vacaciones se desconecta un poco, ahora que tanto se nombra a Massa…

Lo mejor que puedo hacer es abstraerme, porque si todos hablan y uno encima contesta u opina sobre lo que opinan de uno, lo único que conseguiría es hacer ruido. Me parece que lo que hay que hacer en este momento es entender que en la cabeza de la gente no hay el ruido que hay en el microclima de la política. Es absurdo salir a contestar o pelearse con otros dirigentes.

¿Y entre los dirigentes ese microclima se está viviendo de manera especial?

Sí, entre los dirigentes sí. Pero acá lo que importa es la gente y, realmente, está en otra cosa. Están descansando, disfrutando. Quieren aprovechar estos días para desenchufarse. Los dirigentes vamos y venimos, compartimos asados con unos y otros, charlamos con este o con aquel; pero tiene que quedar entre nosotros y no confundir a la gente. Hay una histeria que no se condice con las preocupaciones de la gente. Cuando voy caminando por la playa con mi mujer o con amigos, la gente me plantea diversas preocupaciones que no tienen nada que ver con lo electoral.

¿Cree que estas legislativas van a ser más importantes que otras?

Esta elección de medio término es muy importante, es realmente estratégica. No va a ser una elección más. Venimos de un período largo, porque hay un proceso electoral que tiene jugadores en medio término pero haciendo una elección, y eso influye.

Decís que no querés meterte mucho ni salir a contestar, pero a De Narváez y a Moyano les contestaste. A este último con una fotito a través de Twitter…

No, no… (silencio). Yo lo que digo es que nosotros tenemos que apostar por la seguridad, para que la gente viaje bien y que hagamos obras, sean los pilares del crecimiento y desarrollo de nuestras ciudades.

En cuanto a la seguridad, ¿qué análisis hacés del trabajo a nivel Provincia, ya que desde Tigre se muestra esa tarea como “modelo”?

No sé. Yo te puedo contar de la experiencia local: ochocientas cámaras, cuarenta móviles 24 horas por día, doscientas noventa y dos personas mirando esas cámaras las veinticuatro horas del día, doce mil familias acopladas al plan nocturno de monitores denominado Alerta Tigre, ocho fiscalías descentralizadas, el programa de botón de pánico para las mujeres en riesgo, seguimiento satelital para colectivos y transporte escolar. Con todo eso estamos trabajando en Tigre, y me parece que no es poco. La mejor forma de hablar de un tema no es instalando eslogans, es haciéndolos.

¿Y vos los estás haciendo y mostrando?

Yo hago lo que tengo que hacer.

Las encuestas dan arriba a Massa, y desde muchísimos sectores se tironean por Massa, o quieren estar al lado de Massa… ¿Se reúne con todos?

Escucho a todo el mundo. El diálogo es parte de la construcción de la política.

¿Y cómo viene esa construcción?

No sé (risas). Lo que tengo muy en claro es que el futuro también es peronista.

¿El futuro es Massa?

Massa es parte del peronismo (risas y adiós).

Arturo Illia y su revolución en democracia

Compartimos con ustedes esta nota de Rodrigo Estévez Andrade, director periodístico, publicada el 18 de enero de 2013 en Diario Inédito.


Arturo Illia y su revolución en democracia

Fue médico ferroviario y cordobés por adopción, se dedicó a la política y la salud con la misma pasión desde muy joven. La UCR lo hizo presidente de la Nación en 1963.

Era un hombre de aspecto imponente y voz clara. Quienes lo acompañaron sostienen que era de decisiones enérgicas, tozudo y a la vez dialoguista.

Fue todo lo que ansío ser en la vida política de una Argentina convulsionada por los quiebres institucionales. Senador provincial del sabattinismo, vicegobernador en 1940. Diputado nacional en el ´48. Fue electo gobernador en las elecciones anuladas de 1962 y el 12 de octubre de 1963 accedió a la máxima responsabilidad que hombre público alguno pueda aspirar en su carrera política, la presidencia de la Nación. También conoció la derrota a fines de los ´50, en las campañas a senador nacional y a gobernador.

Illia fue electo por uno de cada cuatro votantes en una elección donde el peronismo ordenó votar en blanco. La UCR obtuvo el 25,2% de los sufragios y el peronismo en franca caída alcanzó el 21,2%, muy por debajo del 24,7% de las elecciones de 1957 y del 25,2% de 1960. El peronismo representó en 1963, uno de cada cinco votantes.

De ese modo, la UCR volvió al poder luego de 33 años. Según el politólogo francés Alain Rouquié, Illia recibió un apoyo que iba “desde los conservadores hasta los comunistas, pasando por los neoperonistas”.

Su gobierno no solo fue austero, también fue una verdadera revolución democrática en la administración de los recursos públicos.

La campaña electoral se basó en dos pilares: el rechazo a las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y la denuncia de los contratos petroleros del gobierno de Frondizi y la UCRI.

Una vez en el ejercicio del cargo, sus dos prioridades en la gestión fueron la salud y la educación.

Estableció una política nacional de medicamentos innovadora que impuso precios fijos y límites a las ganancias de los laboratorios. Llevó agua potable a 2 millones de habitantes de las zonas rurales y puso en funcionamiento 300 centro materno-infantiles.

La Argentina registró durante sus tres años de gobierno, una cifra sin precedentes de inversión en educación y cultura de alrededor del 25% del presupuesto nacional. El gobierno de la UCR multiplicó la suma invertida en construcciones escolares por nueve d instaló 1500 comedores para sus alumnos.

El Nobel de Química argentino, Luis Leloir consultado años más tarde aseguró: “La Argentina tuvo una brevísima edad de oro en las artes, la ciencia y la cultura, fue de 1963 a1966”.

Su decisión resolvió rechazar el envío de tropas a República Dominicana para apoyar la intervención norteamericana hacia 1965. Illia sostuvo en la relaciones exteriores, los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, inherentes al yrigoyenismo.

En su mensaje inaugural dijo “No habrá para nosotros países grandes que debamos seguir, ni países chicos a los que debamos dirigir”.

Su gobierno fue el constructor de una fecha histórica en la diplomacia argentina, el 16 de diciembre de 1965, la Asamblea General de la ONU aprobó por 94 votos a favor y ninguno en contra, la obligación de que el Reino Unido inicie tratativas con nuestro país por el conflicto de Malvinas.

Redujo la deuda externa en una tercera parte y también la tasa de desempleo que se ubicó en el 4,4% en 1965. Argentina, mientras tanto aumentó su PBI 1965 en un 7,8%.

Los números de la macroeconomía, también llegaron a derramarse en la construcción de una sociedad más igualitaria: la participación de los trabajadores en el ingreso bruto, del 36,5% en 1963, Illia elevó al 41,4% la participación de sueldos y jornales.

Su relación con las corporaciones y el poder constituído no fue buena. La Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas, los sindicatos de la CGT burocrática y los medios de comunicación (en su mayoría) lo combatieron.

El día posterior a ser derrocado por un golpe con “olor a petróleo” como aseguraron muchos, el presidente de la decencia republicana, volvió a ingresar a la Casa de Gobierno. Lo hizo para efectuar ante el escribano general de gobierno su declaración de bienes personales. Ese fue don Arturo Illia.

En tiempos en los que las declaraciones de bienes de los funcionarios públicos son puestas en discusión, Illia traza un abismo. Había ingresado con trescientos mil pesos en su cuenta bancaria y se iba con su cuenta en cero. Tenía un auto al iniciar su mandato y debió irse en taxi. Mientras que los gastos reservados de sus tres años de gestión fueron devueltos en su totalidad al fisco.

Un 18 de enero caluroso del año en que retornó la democracia definitivamente a la Argentina, Illia se despedió por la puerta grande de la historia. Fue velado en el Congreso de la Nación y a pesar del receso veraniego, una multitud acompañó sus restos día y noche.

En octubre del ´82 había declarado en un reportaje de la Revista Humor: “Lo que hace falta es aplicar la Constitución, nada más. No hay que pensar en magias ni en milagros. El único milagro posible en nuestro país, después de tanto tiempo, es que se cumpla la ley”.-